Cómo desplazarnos por diferentes tipos de terrenos

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Caminar por un entorno natural nos va a permitir descubrir paisajes, recorrer caminos poco frecuentados, entrar en contacto con la naturaleza y también, desconectar un poco del día a día, que en este momento que vivimos, parece cada día más necesario.

Hacer senderismo, esto es, caminar por senderos delimitados de diferentes características, es una actividad que más o menos está al alcance de todo el mundo, pero más allá del movimiento casi natural de nuestros pies y nuestro cuerpo, hay una serie de características del terreno sobre el que pisamos, que conviene conocer para saber también cuál es el mejor modo de caminar sobre él, de ahí este post.

Muchos nos preguntáis durante las rutas cuál es la mejor manera de subir una cuesta, de caminar en terreno con piedras o de hierba, así que para dejar más claras todas vuestras dudas, aquí os lo indicamos.

 

Caminar por terreno llano

Al desplazarnos por terreno llano, no es necesaria ninguna técnica específica, bastaría con hacerlo tal como la hacemos por la calle. Sin embargo, en la naturaleza cabe prestar más atención a todo lo que podamos encontrarnos: irregularidades, piedras, hojas de árboles, etc. que dificultarán la caminada. Los caminos están pensados para elegir la ruta más sencillo, pero aún así habrá que revisar bien dónde ponemos los pies.

 

Subir una pendiente

Si se trata de una pendiente un poco pronunciada, habrá algunos consejos que nos vendrán bien para mejorar en nuestra progresión:

  • La línea recta no es la mejor forma de subir una pendiente. Si esta es acentuada, deberemos avanzar trazando diagonales, aunque así parezca que alargamos el camino. Normalmente los senderos son trazados teniendo esto en cuenta, pero nunca está de más trazas esas pequeñas diagonales que nos alivian la subida.
  • Hay que avanzar con pasos cortos, manteniendo un ritmo propio. Evitaremos dar grandes zancadas que suelen acabar en fatiga muscular y sobrecarga de articulaciones, sobretodo en la rodilla.
  • Buscaremos también la parte del trazado que sea más sencilla.
  • Procuraremos pisar con la totalidad de la planta del pie, evitando andar de puntillas, y nuestro centro de gravedad se irá ajustando al grado de la pendiente y la carga de la mochila, caminando ligeramente hacia delante.

Bajar una pendiente

Bajar una cuesta puede resultar muy fatigoso, y más cuanta más pendiente tiene.

  • En general, en las bajadas podemos descender de forma recta, pero si se trata de mucha pendiente, mejor hacerlo también en pequeñas diagonales.
  • La posición será erguida, con los hombros ligeramente inclinados hacia delante e importante, las rodillas flexionadas para amortiguar el choque de la planta del pie con el suelo. Los bastones ayudan a amortiguar ese choque, retrasando la fatiga muscular.
  • Deberemos de abrocharnos bien la mochila y que esta lleve el peso bien repartido
  • La zancada será más amplia que en las subidas
  • Descenderemos con más rapidez, pero evitando llegar a correr, ya que las bajadas implican riesgos de caídas.
  • Conviene apoyar también toda la planta del pie, y no bajar de puntillas, para evitar fatigas y posibles caídas

 

Bajar una pendiente pedregosa

  • En general, bajaremos por la línea de máxima pendiente
  • Si las piedras son finas, tamaño garbanzos, llevaremos mucho cuidado por el riesgo de caída, aunque en ocasiones podremos deslizarnos por encima de las piedras.
  • Si las piedras son de tamaño pelotas de tenis o similar, podremos avanzar dando saltos apoyando los talones, pero siempre moderando la velocidad del descenso, o bien dando grandes zancadas, más seguro para quien no se sienta muy confiado.
  • En ambos casos (tamaños de piedras como pelotas de tenis y garbanzos), habrá que evitar arrastrar las piedras en el descenso.
  • Con bloques grandes de piedras, normalmente de granito, podremos progresar con más seguridad. Podremos sujetarnos con las manos si es necesario ya que estos bloques pueden y suelen estar inestables. Hay que fijarse bien para que ningún pie nos quede atrapado entre dos bloques.

 

Bajar pendientes con hierba

Estas bajadas requieren más control por nuestra parte, ya que una bajada con hierba suele ser muy resbaladiza, sobretodo si esta está mojada de las lluvias o rocío.

  • En este caso, la velocidad de bajada ha de ser moderada.
  • La posición del cuerpo será similar a una bajada normal, pero aquí, cabe apoyar toda la planta del pie, evitando apoyar sólo los talones
  • Unos bastones siempre nos servirán de gran apoyo para este tipo de bajadas, ya que nos sirven, valga la redundancia, de dos puntos de apoyo más, minimizando el riesgo de caídas.

 

Cruzar un río

De momento en nuestras rutas con vosotros sólo lo hemos hecho cruzando un puente, o bien piedras a modo de puente muy bien ubicadas, pero si queremos explorar lugares más recónditos todavía, es posible que nos veamos ante la tesitura de tener que cruzar un río o riachuelo para poder progresar.

  • Si no hay puente, lo más prudente es buscar si hay algún puente cercano improvisado por otros caminantes, ya sea hecho con piedras, troncos o similar. Si no lo hay, habrá que buscar cuál es el lugar más accesible para vadear el río.
  • Localizaremos algún estrechamiento del río que podamos saltar, o si es muy ancho, veremos donde podremos hacerlo saltando de piedra en piedra.
  • Si el río va muy caudaloso o el agua fluye muy rápido, habrá que valorar meternos en el agua, en este caso, seguiríamos los siguientes pasos:

 

Cruzando el río metiéndonos en el agua:
  • Elegimos un lugar donde el agua fluye con menos fuerza, por ejemplo después de una curva o meandro
  • Comprobaremos la profundidad, tirando una piedra, metiendo un palo o bastón, etc.
  • No es conveniente descalzarnos puesto que podríamos cortarnos con cualquier piedra, lata o cristal que pueda haber en el fondo. Lo ideal sería llevar calzado de repuesto. (tranquilos que si es posible que tengamos que cruzar un río, ya os avisamos!)
  • Cruzar en diagonal, nunca en línea recta
  • Aflojar las mochilas, por si hubiese que soltarlas en algún momento
  • Podemos apoyarnos en los hombros de nuestras compañeras para ganar en estabilidad

 

Nos quedaría pendiente saber cómo caminar por la nieve, pero sin duda, eso merece un capítulo aparte.

 

 

 

Bibliografía:

V.V.A.A. Manual de técnicas de montaña e interpretación de la naturaleza. Editorial Paidotribo 2014.

López, G. Manual práctico de excursionismo. Ed. Prames, Zaragoza, 1987.

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